Conmemoración de la Independencia Nacional

20/02/2026

Muy buenos días familia claretiana, saludos especiales a nuestra honorable mesa directiva, apreciados docentes, queridos estudiantes y familias que hoy nos acompañan. Es un honor recibirlos en este solemne acto en el que nos reunimos para recordar una de las fechas más importantes de nuestra historia: hoy conmemoramos el nacimiento de nuestra gloriosa patria, que fue bautizada con el nombre de República Dominicana y proclamada como una nación libre e independiente por quienes la forjaron a fuerza de lucha, sangre y valentía. Hace 182 años, un grupo de dominicanos valientes decidió que la libertad era un derecho que debía defenderse, sin importar el miedo ni los sacrificios. Gracias a ellos, hoy podemos vivir en un país que nos pertenece, un país que llamamos hogar. Hoy conmemoramos nuestra Independencia Nacional con orgullo, pero también con gratitud y responsabilidad. Porque la libertad que disfrutamos no surgió por casualidad; fue el resultado del esfuerzo, la valentía y el amor por la patria de hombres y mujeres que lo dieron todo por este país. Recordemos el 27 de febrero de 1844. En la Puerta de la Misericordia, en medio de la incertidumbre y el riesgo, resonó el trabucazo de Ramón Matías Mella, ese sonido marcó el inicio de nuestra independencia y el nacimiento de una nación decidida a ser dueña de su propio destino. Nada de esto habría sido posible sin Juan Pablo Duarte, quien soñó con una patria libre y trabajó incansablemente para hacerla realidad, sin Francisco del Rosario Sánchez, cuya firmeza y liderazgo sostuvieron la causa independentista en los momentos más difíciles y sin Ramón Matías Mella, cuyo valor convirtió la esperanza en acción.Ellos forman parte de ese gran grupo de hombres y mujeres que hoy honramos como nuestros libertadores. Gracias a su visión y sacrificio, hoy podemos llamarnos dominicanos libres. En esa lucha también hubo mujeres extraordinarias que demostraron que el amor por la patria no tiene límites. María Trinidad Sánchez enfrentó la muerte con una valentía admirable, dejando claro que la dignidad de un pueblo no se negocia. Concepción Bona y María de Jesús Pina confeccionaron nuestra primera bandera, símbolo de identidad y esperanza para toda la nación. Nuestra bandera no es solo un símbolo que vemos en actos escolares: el rojo representa la sangre derramada por nuestros libertadores, el azul representa el cielo que nos cubre y la protección divina, y la cruz blanca simboliza la fe y la unión del pueblo dominicano. Nuestros símbolos patrios, nuestro escudo y nuestro himno nacional nos recuerdan cada día quiénes somos y de dónde venimos. Son el reflejo de nuestra historia y el recordatorio del compromiso que tenemos con nuestro país. Pero la independencia no se celebra únicamente recordando el pasado, se honra con las acciones diarias: siendo honestos, respetando a los demás, cumpliendo nuestras responsabilidades y trabajando por un mejor futuro.Juan Pablo Duarte nos dejó una enseñanza que sigue vigente hoy: “Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”. Estas palabras nos recuerdan que construir un mejor país no es solo tarea de nuestros libertadores, sino también responsabilidad de cada uno de nosotros.  Pero honrar la independencia también significa ser honestos con los desafíos que enfrenta nuestra nación hoy. Uno de ellos es la corrupción, un problema que sigue afectando el desarrollo de nuestro país y que nos impide avanzar como sociedad. Cuando los recursos públicos no llegan a quienes más los necesitan, cuando la deshonestidad se normaliza y se acepta como algo inevitable, estamos traicionando el legado de quienes lucharon por una patria libre y justa. No podemos pararnos ante la memoria de nuestros Padres de la Patria y seguir tolerando que eso ocurra. Ellos no lucharon por una patria cómplice del engaño; lucharon por una patria justa. Y esa lucha, hoy, nos corresponde a nosotros continuarla. Comienza en el aula cuando decidimos no hacer trampa, continúa en la calle cuando exigimos transparencia, y se consolida cuando formamos el carácter de ciudadanos que no se venden ni se doblan ante la mediocridad moral. Porque un país mejor no comienza con grandes discursos, comienza con ciudadanos que eligen hacer lo correcto, desde adentro, desde sus valores más íntimos. Porque un pueblo que no combate la corrupción desde sus propias decisiones no es un pueblo verdaderamente libre. A todos los estudiantes aquí presentes: somos parte del futuro de esta nación. La libertad que hoy disfrutamos es el resultado del sacrificio de muchos, y mantenerla y mejorarla depende de nuestras decisiones y de nuestros valores. Hoy asumimos el compromiso de honrar la memoria de nuestros libertadores, de respetar nuestros símbolos patrios no solo en los actos escolares, sino en cada momento de nuestras vidas, y de convertirnos en ciudadanos responsables que aporten de manera positiva al desarrollo de nuestro país. Que cada meta que alcancemos y cada paso que demos refleje el orgullo de ser dominicanos. Que nuestras acciones demuestren que somos dignos de la historia que heredamos. Hagamos que, dondequiera que estén nuestros Padres de la Patria, puedan mirar a esta generación y decir: “Valió la pena”. Sigamos construyendo una República Dominicana cada vez más justa, fuerte y unida. ¡Que viva la independencia! ¡Que vivan los Padres de la Patria! ¡Que vivan nuestros héroes y heroínas! ¡Que viva la República Dominicana! Muchas gracias.

 

Ana Cristina Pérez Rosario.

Estudiante.

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